Thursday, October 26, 2006

La vuelta atrás

A escasos 10 dias de una de las elecciones más reñidas e inciertas de la historia del país, el Congreso de los Diputados de Nicaragua se dispone a derrogar la ley que permite el aborto terapéutico. La Iglesia católica ha aprovechado la oportunidad para hacer valer el enorme poder que ejerce en un país mayoritariamente católico y devoto.

A rio revuelto, ganancia de pescadores. ¿Pero cuál es la ganancia y para quién? Nicaragua es uno de los paises de América Latina con mayor cantidad de embarazos de adolecentes, la mayoría de los cuáles son producto de violaciones, o lo que es peor, de incesto. Pero como ya escribió brillantemente una amiga "en Nicaragua mientras sos feto sos VIP, al nacer te volvés preocupación de UNICEF". Entre una niña pobre de 12 años, violada y embarazada por su propio padre, y el bebé que espera, hay que escoger a este último a sabiendas de que su desarrollo gestacional será precario, que nacerá con bajo peso, sufrirá seguramente algun grado de desnutrición y tendrá pocas posibilidades de llegar al año. Lo siento, pero ese feto me produce muy poca simpatía, por mucho que lo pongan como víctima aterrorizada en ese video trucado y macabro que utilizan como bandera los movimientos "pro-vida-de-fetos".

Lo que defiendo yo apasionadamente es la vida de esa niña de 12 años. Llegar a esa edad desde su condición de pobre en Nicaragua es un heroísmo. Esa niña es una luchadora, una sobreviviente de enfermedades, de abusos varios -porque la niñéz de los pobres no es nada idílica-. Esa vida que tiene nombre, memoria, alguien que la quiere, me importa más que la de ese feto que no es mas que un humano en potencia y además no es deseado. Para mi la opción no es difícil. Entre la niña embarazada o su hijo, yo escojo a la niña, sin asco. Como también escojo a la mujer de 30 y tantos años embarazada por novena vez, con cuatro hijos nacidos vivos a su cargo que decide que ya no puede más. No se trata de vivir sólamente, se trata de tener una vida.

Pero lo más importante es que ni yo ni nadie escoja por ellas. El principio que está detrás de la ley del aborto terapéutico, es precisamente la posibilidad de que las nicaragüenses embarazadas, ante un embarazo que represente un riesgo para su integridad física o mental, tengan la posibilidad de escoger. Eso es un derecho humano, lo demás es demagogia.

Triste es también ver a los otrora defensores de la libertad, de la igualdad, a los guerrilleros que un dia le dieron una esperanza a todo el país, postrados ante el posibilidad de ganar unos votos más, traicionando lo que parecían sus firmes convicciones. Los muchachos, antíguos militantes de la Juventud Sandinista, sindicalistas combativos, los "compas", ahora panzones y calvos, besándole el anillo a Obando o al otro panzón de turno, haciendo causa común con los poderosos del pais. Pobres ilusos! No se dan cuenta esos ex-compas, que para los que tienen el poder económico en Nicaragua, ellos siguen siendo los "mengalos útiles".

Lo que está pasando me repugna, pero no me extraña. El respeto a la mujer de los sandinista -y distingo los de las- fué siempre una mera fachada, una estrategia para conseguir alianzas o mantener quietecitas y contenidas a las "compañeras" del partido. A las pruebas me remito: Daniel Ortega abusando de su hijastra a vista y paciencia de sus escoltas y amigos, las otras muchas compañeras echadas de lado en cuanto salían embarazadas o se enamoraban del hombre equivocado, las que sufrieron palizas a mano de los comandantes -y de todos los rangos- en un silencio humillante para no amenazar la Revolución. Caro vamos a pagar ese silencio ahora.

Siento verguenza, tristeza e impotencia de ver cómo Nicaragua va para atrás, hacia la infame Edad de la Percha.

Tuesday, October 24, 2006

Enfermedad terminal

Dorita está enferma. La pobre está muy mal.

Es mi amiga de muchos años. Nos conocimos en el invierno del 2002 en Madrid y desde entonces somos inseparables, salvo en la vacaciones, que pasamos generalmente cada una por su lado y durante las cuáles seguramente la echo yo mas de menos a ella que ella a mí.

Ha sido mi punto de apoyo, el ancla necesaria en mis mudanzas. Me acompaño el primer año de mi entusiasmo por Bélgica y también durante el segundo, en que perdía mañanas enteras preguntándome "¿Qué carajo hago yo aquí?". Se vino con nosotros a Noruega, pasó el primer invierno, el primer verano, pero yo la venía notando rara desde después de Navidad.

Mis hijos la quiere y entre mas la conocen mejor les cae, pero Matías la agota. Nunca me ha dicho nada, pero creo que esas tardes interminables jugando a los Sims o al FIFA 2006, han empeorado los síntomas de su enfermedad. Es incapáz de hacerle un desaire al niño, pero creo que si pudiese, saldría corriendo cada vez que llueve, porque sabe que esos son los dias en los que él generalmente le pide jugar.


A principios de año la empecé a notar cansada, el andar mas lento. Le costaba acordarse de cosas. Se eternizaba en las tareas mas sencillas. No le dije nada, pero le recomendé a los niños que la mimaran un poco, que no la hicieran jugar tanto. Hace poco le compré un aparato de esos para oir mejor y parece que la cosas mejoraron un poquito. Pero poco. Yo siempre había admirado su capacidad para hacer miles de cosas a la vez y esa agilidad la ha perdido. Se acuerda de las cosas, después de hurgarse el cerebro mucho tiempo, pero mientras está concentrada en recordar, no le hables de otra cosa. No puede con ello. Me da pena.


Ayer nos dieron el diagnóstico definitivo. Tiene Alzheimer, avanzado. Todos sabemos que para eso no hay cura. Yo me niego a darme por vencida sin mas. Rastreo internet en busca de algún tratamiento que le pueda servir. Mi marido, siempre tan práctico me aconseja desistir. Pero claro, su relación con Dorita es diferente. Nunca la ha querido mucho, le echa la culpa de todo lo que le sale mal y siempre la ha visto de octava categoría. En el fondo le tiene celos, por las muchas horas que pasamos juntas. Sabe que Dorita sabe de mí cosas que él no sabe. Que además ella es insobornable, celosísima de mi intimidad y que nunca le revelará mis secretos.

Las amigas de mi marido suelen ser esas superejecutivas divinas de la muerte, eficientísimas y delgadísimas. Supongo que él quisiera que me buscara amistades como las suyas. Puede que sea tiempo de considerar relacionarme con mujeres mas jóvenes, mas despreocupadas, que me contagien un poco de entusiasmo por el cambio. Pero por ahora la certeza de que voy a perder a mi amiga del alma, me pesa y me entristece.

No voy a dejar piedra sin remover en busca de ese tratamiento. Se lo debo a mi amiga. Me lo debo a mí misma, porque ¿qué clase de ser humano es ese que abandona a los amigos al primer signo de decrepitud?

Dorita es mi computadora. Se ha quedado sin memoria RAM y el tipo de memoria que ella utiliza no se fabrica más.

Mi hijo duerme "armado"

Todos los dias cuando arreglo su cama, tengo que quitar el palo y ponerlo en su lugar. Matías duerme con el palo que se usa para abrir el trastero de la buhardilla en una esquina de su cama.

"Para defendernos de los terroristas" me dice. Yo me río, aunque la verdad sea dicha, en este lugar tan seguro, pacífico y tranquilo al que nos hemos venido a vivir, el terrorismo que no distingue culpables de inocentes, es lo único que representa una amenaza real. Aquí hay poquísimos robos de casas y menos aun con violencia.

Mi habitación está junto a la suya. Le he hecho saber que su padre y yo dormimos tranquilos.

Mediums

Estoy oyendo mi música. Esa que lleva meses tranquilita y escondidita en la gaveta de los discos. Recupero a Paul Simon, sus letras absurdas -"Diamonds on the sole of her shoes"- y sus frases magistrales: "And he walks the lenght of his days under African skies".

Y me topo con Eric Clapton en versión acústica. La guitarra impresionante cómo siempre. Y las letras desgarradas, tan ciertas: "Nobody loves you when you´re down and out". Y luego la canción que escribió con motivo de la muerte de su hijo. El muchachito de cinco años se cayó por la ventana de un rascacielos neoyorquino. Ante semejante tragedia yo me hubiese tirado en una cama por años y me hubiera ido consumiento de dolor, ahogada en inumerables: "si hubiera hecho eso, si hubiera hecho aquello".

Pero él se sento frente a un piano, cogió una guitarra y se imaginó recuperando el tiempo perdido con su hijo en el cielo. Suena cursi, pero le salió una canción perfecta "Tears in heaven". Dulce sin ser melosa porque tiene su dósis de acidéz -cause I know, I don´t belong here in heaven- El dolor a cucharadas, revuelto con el acorde preciso. Cada nota en su lugar.

Seguramente no se propuso escribir esa canción, como otras muchas a lo largo de su vida. Simplemente le salió. Ante el dolor a todos nos salen lágrimas, lamentos y alaridos. A algunos pocos escogidos les salen también las palabras y la música justa. Luego se lo trabajan un poco y no s cantan a todos la vida.

Me los imagino como mediums, poseídos con los sentimientos de todos, privilegiadamente capaces de ponerles nombre, de describirlos con palabras y notas musicales.

Otoño noruego

El viernes pasado me fuí de excursión al interior. Vivo al lado del mar y aunque aquí los bosques llegan prácticamente al borde del agua, el otoño no se vé como se ve en el interior.

Espectacular el colorido, todas las posibilidades del amarillo, del naranja, de los rojos y también del verde, resistiéndose a cambiar.

Me vino a la cabeza que vivo en el pais de Playmobil. Todo orden, todo cuido. Como las granjas que construíamos mis hijos y yo -bueno, mas yo- con sus graneros rojos, la casa blanca con cortinitas de encaje en cada ventana, con velas encendidas en cuanto cae la tarde, las cercas perfectas. Todas las pacas de hierba ordenaditas, empacadas en los plásticos blancos como mashmellows gigantes, sobre las colinas perfectas, segaditas. La naturaleza tan amenazante con esas montañas imponentes y esos valles tan profundos, total y absolutamente domesticada. Los aperos de labranza como nuevos -¿no se oxidarán aquí los tractores?-, las vacas limpias, las ovejas bien peinadas apurando a toda velocidad los últimos rayos de sol de los últimos dias antes de entrar al establo.

Vaya contraste con mi pobre pais, Nicaragua, donde reina el reciclaje. Allí las llantas viejas son columpios, los barriles de diesel, lavanderos al aire libre. Allí no se bota nada y se rescata todo lo aparentemente inservible. Allí lo viejo se conserva hasta que termina hecho añicos o harapos...y se colecciona al aire libre porque dentro de las casas con costo hay sitio para la gente. Las fincas allí son caóticas, los caballos y las vacas se saltan las cercas florecidas, las casas son de colorines y los muebles de jardín son piedras y troncos, hamacas y ramas de malinche cuyas vainas le explotan a una en la cabeza. La naturaleza aparentemente benévola -el calorcito, el sol constante, los cielos limpios- es en realidad irredenta, sólo se están echando la siesta, esperando el momento de desencadenar su furia en el próximo aguacero, el próximo huracán o el siguiente terremoto.

Esa imágen del trópico lustroso, caliente y brillante me viene a la cabeza mientras voy por estos paisajes brumosos, indudablemente imponentes, pero silenciosos, sin amenaza. Calladitos como la gente que los habita. Los noruegos son parcos en palabras. Hablan con un propósito y son los artistas del silencio. Un silencio respetuoso, honrado, sin dobleces. Puede que distante, frio y desinteresado, pero ¿quién soy yo para imaginarme lo que pasa por las cabezas rubias de los habitantes de este pais tan bien amueblado?

Monday, October 23, 2006

Disciplina

Eso es lo que me falta y lo requiere la escritura. Sentarse y dedicar un ratito a recomponer las ideas, ordenar pensamientos y sacarlos. Por pequeños e imperfectos que sean. Todavía nadie me lee. No le he dado la dirección a nadie hasta que haya interiorizado la disciplina y escriba regularmente. Porque por muy mal que lo haga, puedo crear adictos y habrá gente que espere estos párrafos. Otra lección que he aprendido de mi amiga Ana, aunque ella no lo sabe.

Saturday, October 07, 2006

Me doy permiso

Me doy permiso para escribir en mi blog!! Me tenía reprimida porque estaba ocupada con mi exámen de noruego y como siempre, cuando tengo encima una prueba así, me meto de lleno. No me quería distraer y pensar en español...ja, ja, ja !cómo si pudiese evitarse!

Ahora me toca esperar los resultados, pero como lo hecho hecho está, ya me puedo dar el lujo de volver a leer en no-noruego sin culpa. Me toca recuperar el tiempo y rescatar de la mesilla de noche todos los libros de la cola!!

Me he divertido estudiando, como siempre. Las lenguas son fascinantes, tan diferentes y tan parecidas a la vez. Las palabras que se construyen juntando una cosa con la otra, los conceptos inalterables asociados a sonidos extraños.

Aprender idiomas de mayor es un poco como envejecer. Cuando eres viejo, quieres hacer cosas y el cuerpo no te responde. Con la nueva lengua pasa lo mismo, tienes la idea pero a la hora de articularla, no logras recuperar la palabra y terminas sonando torpe, a medias, a trompicones.

Pero compensa salir de la burbuja en la que se sumerge una cuando se encuentra en un sitio donde los sonidos que te rodean resultan incomprensibles. Es como volver a respirar. Entender la conversación inútil de las colas del super, las palabras chamuscadas de protesta ante el vendedor muy lento...hasta las conversaciones ajenas del móvil. Vaya lujo, el cotilleo callejero!!

Y de pronto comienzas a soltar un comentario simpático y a pedir las cosas por su nombre, sin señalar, y va una saliendo del silencio, emergiendo a la superficie de otros seres, de otro mundo, que ahora poco a poco tiene a bien develarme sus secretos.