Sunday, August 07, 2022

Memorias botánicas

 Acabo de volver de una semana en Tilos, una isla griega en el Egeo, fuera del circuito turístico.  En Tilos no hay ciudad, ni ruinas de antiguas civilizaciones, lo mas viejo son unos senderos por las montañas construidos con dinero del Plan Marshall.

Tilos tiene playas rocosas de aguas transparentes, montañas pelonas de paisajes áridos. algunos olivos, cabras y al nivel del mar, plantas, muchas plantas.

Nunca me han interesado los jardines, aunque siempre que visito jardines botánicos quedo encantada, pero no tengo esa fascinación, ni la paciencia necesaria para esperar que las ramas o semillas se conviertan en plantas.  

En Tilos no pude dejar de ver las plantas que curiosamente me transportaron a otro lugar y otra vida en mi nativa Nicaragua.  El hotel cubierto con las veraneras que formaban el muro verde de mi casa, las escaleras llenas de las flores rosadas caídas que se barrían mañana y tarde del garaje. Los "paragüitas" un arbusto que parece una palmera estilizada que mi mamá tenía en el patio delantero de la casa y en un ricón de la terraza rodeando a un ídolo de piedra. 

Multitud de "narcisos" una planta con hojas picudas y flores, blancas, rosadas, naranjas que crecen en racimos, que me recordaron los muros de las casas en Poneloya. Pencas, lenguas de suegra, y todo tipo de suculentas, plantas capaces de sobrevivir con poca agua, agarradas a las rocas.

Como me estaba acordando de plantas, me acordé de un árbol de sacuanjoche de flores blancas que existía en el patio delantero de la casa de Managua, con una rama baja, horizontal que me servía de banca y donde recuerdo haber leído y aprendido de memoria poemas del libro El Cisne Blanco con la Cola Morada, de José Modesto Valle, un poeta humorístico de Nicaragua: "Ya ves, ya ves, primer negro que no habla inglés". 

Y del sacuanjoche pasé al chilamate en la parada de bus al lado de mi casa; a los cipreses altísimos del Canal Dos a donde voló una lora parlanchina, muy querida por mi mamá,  el 20 de noviembre del 75 -el mismo dia que murió Franco-. Recordé los palitos de limones, que en realidad eran limas que mi amiga Patricia y yo trepábamos porque uno de ellos tenía una rama que parecía la barandilla de un balcón, y nosotras chiquitas soñábamos con una casa de alto. Debajo de esos limones y los palitos de chile congo para el chilero, están enterrados por lo menos tres perros de la familia. 

Recordé también el velillo que cubría la pared del tendedero, el palo de aguacate que planté y que nunca dio y el árbol de mango con aquellos mangos enormes, que hacían goteras en el techo y que mi papá se comía con cuchara. Y, por supuesto, el higo... el dador de los higos en miel que le preparaban a mi papá y que él intentó sin éxito que yo probara diciéndome que cuando uno se moría, San Pedro la esperaba a una con un plato de higos en miel en las puertas del cielo. 😂

Y así me voy dando cuenta que aunque no me interesen las plantas, ocupan un lugar importante en mi memoria, ¿como olvidar las hortensias de La Nubes, o los corteses de la carretera a Poneloya?

Saturday, September 11, 2021

Un caballero da las gracias.


Leo en el diario una carta que un señor de nombre Per Fugelli,  médico especializado en medicina social y noruego a pesar del apellido italiano, ha escrito dando las gracias a Noruega. El señor Fugelli de 74 años tiene cáncer y siente que tiene poco tiempo, así que ha decidido darle las gracias a su país y a sus conciudadanos.

La carta es conmovedora. En ella da las gracias al pais y sus habitantes por la paz, la seguridad; la posibilidad de elegir y criticar a los gobernantes; el sistema de salud, eficiente y gratuito; las escuelas, también gratuitas, la prensa libre, las instituciones honestas, el transporte público, en fin, por todo lo que hace de este país un verdadero modelo de democracia.

Hoy, a dos dias de las segundas elecciones generales en las que puedo votar, yo también me siento agradecida al destino por haber aterrizado aquí. Nacida en el calor, el desorden y la violencia de Nicaragua, no ha sido difícil acostumbrarse a la serenidad nórdica. Si bien es cierto que uno no escoge el pais donde nace, he tenido la dicha de poder escoger el pais donde vivir el resto de mis dias. 

Ha sido una muy buena elección. 

Escribí esto hace la friolera de veinte años. Aún parece mentira.


New York, New York, mi homenaje personal.

 

Todos los habitantes del planeta que tienen acceso a TV, aunque nunca hallan puesto los pies allí, sienten que han estado en Nueva York.  Todos conocemos sus calles, sus vistas, su ritmo frenético, su Barrio Chino, Little Italy, etc.  Sospecho que esa constante exposición mediática es una de las muchas razones por las que muchos se sienten directamente implicados en la tragedia....

 

Pero ya los negocios están abriendo, la bolsa ha reanudado sus operaciones, en fin....que la vida sigue, con muchas ausencias, pero sigue.  Así que después de pasada una semana, no entiendo cómo se me sigue haciendo un nudo en la garganta cada vez que pienso en el asunto....Yo sé que no es para menos, pero hay algo, que en mí, va mas allá de lo inmenso de la tragedia.

 

He vivido en diferentes ciudades y en todas he sido muy feliz, pero hay algo que me une muy especialmente con Nueva York.  Yo fuí una vez una de esas ejecutivas aceleradas con abrigo y zapatillas de deporte, caminando con mi walkman a toda prisa, desde mi apartamento en el piso 23 de un rascacielos, a mi oficina en el piso 31 de otro rascacielos.  Los domingos me iba de paseo al Central Park y no sé ni cuándo, yo, que hasta el momento había sido medio Herodes, empecé a fijarme en los niños y a ilusionarme con la perspectiva de pasear a un bebé por aquel parque...Me tocó comprar mi test de embarazo en un drugstore de la esquina de mi casa y en una libreria de la otra esquina me compré todos los libros que pude sobre embarazo, parto y lactancia, entre ellos ese del título que me pareció tan especial "El Arte Femenino de Amamantar"...que ya hojearía después de dar a luz.  Me compré mi ropa de embarazo (incluído el vestido de mi boda) en una tienda que se llamaba "The Executive Mom" y comencé a comprar ropita del Baby Gap para el bebé.  El carrito lo encontré en una tienda del Lower East Side.  Mis colegas del trabajo me hicieron un "baby shower" en una sala de conferencias de las Naciones Unidas con vistas al East River.

 

La enfermera que me acompañó en un parto que duró bastante mas que su turno, llevaba unos aretes de cigueña con bebé incluído y cuando yo estaba ya al borde de la desesperación, llegó otra enfermera, enorme, que con elinconfundible acento de la ciudad me dijo: "OK, dices que quieres una cesárea? pues imagínate este dolor por tres dias mas....eso es una cesárea, y eso "cariño" sí que es dolor."  Y por supuesto, no hubo cesárea, sino un poco mas de esfuerzo, aplausos como en un partido de béisbol e Inés.  Saint Luke-Roosevelt Hospital, Junio del 93.

 

De camino a casa con mi hija en brazos, a la salida del hospital,  me saludaron todos los porteros de mi calle.  Cuando volví a hacer compras los empleados de "mi" supermercado que me habían visto embarazada se acercaron a ver a la niña.  Y desde mi apartamento, con los pechos destrozados, llorando de impotencia llamé a un número con prefijo 212 (de Manhattan) pidiendo ayuda.  Me contestó una líder de LLL, un ángel, anónima hasta hoy, que por cerca de cuarenta y cinco minutos, fué mi madre, mi padre, mi hermana, mi

amiga, mi ginecóloga, mi pediatra, mi psicoanalista....y que según me dijo al final era "nueva en ésto", que trabajaba en la Bolsa, que tenía una hija de tres años y que hacía "ésto" voluntariamente, gratis.

 

Otro número 212 me conectó con la mujer que me llevó a casa y me enseñó a manejar el sacaleches que yo había alquilado para ver si en verdad salía "algo".De Nueva York era también el pediatra ya mayor, gordito y bajito, quedespués de preguntarme sin miramientos, si le iba a pagar con cheque o en efectivo, se puso a jugar con mi bebita, a acariciarla como un abuelito por un largo rato, antes de examinarla lenta, meticulosa y amorosamente. 

 

En ese hervidero de gente que es esa ciudad, amamanté a mi hija en autobuses, en  los bancos de los parques, en las escaleras de los museos, en los probadores de las tiendas de la Quinta Avenida...y los neoyorquinos, al parecer siemprecon prisas y tan ensimismados en su propio mundo, me cedían los asientos en el autobus, le tocaban los pies desnudos a Inés....y por supuesto, me daban su opinión sobre todo: la forma en que la cargaba, la mucha o poca ropa que llevaba, las mejores mochilas, que si debería llevar gorro, que le pusiera calcetines. Nunca supe quien vivía en el apartamento de al lado, pero cuando iba por la calle con la niña en brazos era como tener 20 millones de vecinos metiches.

 

Y es difícil caminar por allí con un carrito de bebé y hay muchos coches y el ruido es infernal, todo el mundo va a lo suyo y en invierno se te hielan hasta las ideas....pero la Lavinia-mamá nació allá y gracias a esa "líder-ángel" la Lavinia-líder (de LLL) también nació allá.  Mi maternidad, unida desde entonces y para siempre a La Liga de la Leche, tiene mucho que vercon Nueva York .....por eso, esos aviones que atacaron el territorio de tan

entrañables memorias, también me pegaron a mí.

 


Madrid, Septiembre 2001

Thursday, August 10, 2017

Agurk tiden.



Tiempo de pepinos, por estar lleno de agua y no saber a nada, así le dicen los noruegos a la prensa de verano, al tiempo en que el periódico viene delgadísimo sin muchas páginas y sin mucho que contar. Pero en éste tiempo de pepinos me he encontrado yo verdaderas joyas en Aftenposten, el periódico al que estoy suscrita. Artículos interesantes e inspiradores escritos por los becarios de verano. Prometen esos chicos. 

Sin disculpas por no escribir



No me voy a disculpar. No tengo disciplina para escribir y ¡qué le vamos a hacer! Curioso que lo último que escribí fué también otro verano en que me fuí también a Grecia. Ese año fuimos a las islas Cícladas y éste hemos ido a las del Dodecaneso. Ambas recomendables.

Sunday, June 23, 2013

¡Cuánto tiempo!

Muchas lunas desde que me sentara a escribir.

Hoy estoy otra vez en verano, de vacaciones, sin demasiados planes a la vista y muy a gusto. Vamos a ver si en estos dias lentos, sin muchos quehaceres, vuelvo al redil.

Sunday, August 01, 2010

Verano 2010,Mis vacaciones en multitud.


Nos preparamos para ir de vacaciones. Hay que pedir que nos guarden el correo, suspender temporalmente el periódico, buscar un lugar para las pocas joyas, que más que valor material tienen valor sentimental.....y luego proteger las joyas de verdad, las memorias digitales.

Como han habido algunos robos en casas de gente que conozco en mi barrio, me hice la pregunta ¿Qué es lo más valioso que tengo en mi casa? ¡Mi computadora! Allí viven ahora todos mis amigos, allí tengo archivadas miles de cosas: cartas, diarios, escritos inéditos, lecciones de español, el acceso al dinero, y nuestras fotos, nuestros videos....las cosas que en caso de desastres naturales o de robo, no hay seguro que te reponga. Así que hice copias de seguridad como loca, siempre a última hora, pero las hice y las dejé a buen resguardo en casa de unos amigos. ¡Phewwww!

Como el mantra de las vacaciones es "desconectar" el consejo de familia decidió que la computadora portátil se quedaba en casa.....y yo me empecé a estresar: ¿Tres semanas sin email, sin internet? ¡Sobre mi cadáver!

Vamos a ver, yo no soy "workaholic", pero soy gregaria compulsiva. Eso de irme a un lugar en plan ermitaña, alejada del mundanal ruido definitivamente no va conmigo. ¡A mí me encanta el mundanal ruido! Soy definitivamente urbana, adoro el asfalto y la contaminación, y sobre todo me gusta sentirme rodeada de gente. Disfruto de mis momentos de soledad, cuando sé que los puedo romper con una llamada de teléfono, o con simplemente salir y caminar unos cuantos minutos. Sufro lo indecible cuándo no puedo leer periódicos, cuando cuando no puedo localizar a la gente que quiero y ellos no me pueden localizar a mí.

Desde hace meses tengo uno de esos teléfonos inteligentes, un iPhone, así que configuré mis cuentas de correo y me dispuse a viajar con el ciberespacio siempre al alcance de la mano. Destino: La Antigua Grecia, paraíso arqueológico..........y territorio hiperconectado. Hot spots por todo Atenas, hoteles con wifi y computadoras a disposición de los huéspedes. Luego seguimos a las islas, las Cícladas, y el mismo panorama: ¡internet hasta en la playa!

!Fantástico! Sentí que me iba de vacaciones con toda mi gente, con la tranquilidad de saber que no me encontraría sorpresas a mi vuelta. Adoro la tecnología que permite que vivamos constantemente y mundialmente acompañados.






Sunday, July 06, 2008

Noventa años de Mandela

Durante las década de los ochenta vivía yo en Managua, Nicaragua, en lo que políticamente podría ser considerado uno de los puntos calientes del planeta.  En las noticias todo el dia, con un montón de cosas pasando, un pais chiquito en medio de la guerra fría que llegaba a su fín.

Sinembargo yo estaba interesada en otra realidad, otras injusticias lejanas y mi obsesión era un preso político, Nelson Mandela, que llevaba preso casi tanto tiempo como yo llevaba viva.

Si la existencia del muro de Berlín había sido mi obsesión de niñéz: ¿Una pared que divide una ciudad, cómo es posible? Mandela se convirtió en mi obsesión de adulta.  Ganada la Revolución en Nicaragua, lo del apartheid en Sudáfrica me parecía la urgencia más grande del mundo.

¿Cómo podía yo irme a dormir todos los días sabiendo que en ese país seguían pasando cosas como las que yo había visto en la tele, en los años 5o en los Estados Unidos?  Y estábamos en el siglo 20 y los sudafricanos blancos viajaban -yo había conocido a uno cuando vivía a Barcelona- y podían ver que vivían en un total anacronismo.  ¿Cómo vivir indiferente a lo que allí pasaba?

El calendario de mi oficina en el Centro de Información de las Naciones Unidas en Managua, estaba marcado por las celebraciones africanas: el dia de Soweto, el dia de las mujeres de Soweto, el dia de la SWAPO, etc. y yo me dediqué a recorrer los colegios y universidades de la Nicaragua revolucionaria con el proyector y los rollos de películas que hablaban sobre la lucha de Mandela, que explicaban la mentalidad del "rand", la resistencia de su mujer Winnie, el levantamiento de Soweto -un lugar tan parecido físicamente a los asentamientos de Managua y sin embargo, tan lejano- y por extensión la lucha del SWAPO por la liberación de la vecina Namibia.  

Nadie me hacía caso.  La realidad del país, la guerra de la contrarevolución, las necesidades, los racionamientos de gasolina, hacían que las aspiraciones del Africa austral, no le interesaran a nadie en Nicaragua. Es como cuando uno está enfermo, que se vuelve egoista y es incapáz de pensar en las necesidades de los demás.

Me tocó nutrir solita mi obsesión.  Cuando estaba a punto de terminar mi tésis de maestría en USA en el 88, me ofrecieron ir con la ONU a trabajar en la organización y la supervisión de las elecciones en Namibia.  De Namibia a Sudáfrica...¡un paso! Sin embargo dije que no, con todo el dolor de mi alma.  Irme significaba dejar la tésis y por lo tanto mi grado sin terminar.  No graduarme.  Durante muchos años me he convencido de haber hecho lo correcto: si me hubiese ido, no hubiese vuelto a Nicaragua, no hubiese conocido a mi marido, no tendría hoy a mis hijos.

A pesar de mis afectos que son muchos, de mis hijos y mi marido a los que adoro, de mi vida inesperada pero feliz, son muchas las veces que he repasado el momento en que tomé esa decisión como una película y con mucha nostalgia.  Lo que pudo ser y no fué.  No me atrevo a comparar ni a elucubrar sobre lo que haría si la vida me diese otra vez esa oportunidad.  Esa es una segunda oportunidad que estoy segura que no voy a tener y he aprendido a vivir con esa decisión.  Es lo que toca hacer. 

En Febrero de 1990 soltaron a Nelson Mandela y nadie me hizo caso cuando llegué toda contenta a la oficina.  En Nicaragua estábamos todos pendientes de las elecciones, en las que luego saldría derrotada la Revolución.  Un mismo mes para pasar de la más sincera alegría a la más profunda de las tristezas.

A principios del verano de 1993 nació mi hija mayor.  En diciembre del mismo año mientras yo me preparaba para viajar a Managua desde Rio con mi bebé, le daban a Mandela el premio Nóbel en Oslo.  Un buen año.

El próximo 18 de Julio de 2008, el mismo día del aniversario del fallecimiento de mi padre y un dia antes del aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, Nelson Mandela cumplirá 90 años.  Yo ahora soy una mamá de tres hijos buscando conseguir algún tipo de trabajo en Noruega.  No puedo si no soñar en ver a Mandela de cerca, me toca verlo por la tele, leerlo en sus libros y sentirme dichosa "by proxi" porque conozco a alguien que se ha sentado con Mandela, que le ha visto, lo ha tocado y le ha oído hablar.  

Por muy bien que esté su presión arterial, 90 años son 90 años y mi vida no tiene visos de cambiar mucho hasta al punto que pueda ser yo una de las personas que tenga el privilegio de saludar a Mandela algún dia en un futuro cercano.  Aunque él se vaya antes que yo, soy yo la que me voy a morir sin verlo.  

Me consuela pensar que hemos vivido al mismo tiempo y que a pesar de la distancia, Nelson Mandela ha sido durante los últimos veinte años,  una noble y constante presencia en mi vida. 

Tuesday, August 28, 2007

Ataque de nostalgia

Ahora sí que me estoy volviendo vieja. Hoy he tenido un ataque serio de nostalgia, con lágrimitas y todo.

No me acordé de nada emocionante, de mi padre recién fallecido, ni de mi madre ausente desde hace ya demasiado tiempo. Me acordé de cuando era jóven -¿más jóven?- no, no, dejémonos de cuentos, de cuando era realmente jóven.

Me acordé de Itaca, de mí Itaca, de "Ithaca, New York, Centrally Isolated" como decía una camiseta que llevaban los estudiantes de mi universidad. Del campus con el mayor índice de suicidios de la Ivy League, de belleza sobrecogedora con las caídas de agua, los bosques majestuosos, la sombra casi perpetua.

Pero sobre todo me acordé de mí, de lo era no tener casi pasado y tener sólo planes, planes y más planes, de tener la trillada "vida por delante", pero de verdad, sin hacer cuentas de cuánta vida útil me queda antes de tener edad para retirarme.

Me acordé del "Ann´s Revenge" -café con sabor a avellanas y salsa de chocolate-, de la sopa de almejas, de la vez que me caí sóla de camino a la universidad y perdí un zapato rojo, que me costó encontrar, del ataque de risa que me dió solita buscando el zapato......Me acordé del tiempo en que era yo sóla, cuando el pensar en mí no era egoismo sino lo normal.

Los brunches de los domingos, la misa para socializar, el enamoramiento imposible, la tésis de puro trámite, la música a todo volúmen en el walkman por entre los bosques, el bocadillo en la colina, el último Camel que me fumé, mi compañera de piso fantasma.

Lo peor es la tristeza infinita que me da saber que no hay forma humana de volver atrás, no para deshacer lo hecho o enmendar los errores, sino simplemente para volver a vivirlo otra vez y otra vez, y otra vez.

La antieulogía

Hoy se ha muerto Francisco Umbral, un intelectual español que me caía mal.

Nunca entendí a Paco, como le llamaban muchos de sus amigos. Siempre me pareció un pedante, una de esas personas que escribe para sus íntimos, columnas con significados ocultos, indescifrables para los no iniciados, de esas que te hacen sentir una hormiga por no ser española, por no ser de Madrid y por no haber merecido nunca el honor de conocer personalmente al gran escritor e intelectual Francisco Umbral. A decir verdad, el difunto es de las personas que a mí me hubiese dado pánico conocer, pues tenía esas miradas de juzgado de guardia: "-Vamos a ver, ¿tú a qué te dedicas? ¿qué has leído? ¿de dónde vienes? Si fuese newyorkino su pregunta lapidaria hubiese sido ¿what´s your story? Y eso para una persona sin profesión respetable o siquiera remunerada, que lee best-sellers, proveniente de un mini-país y con una historia de gente corriente, pues es matador.
Me llama la atención que aparte de sus méritos literarios, nadie menciona si era casado, si tenía hijos -sólo que se le murió uno de seis años-. Se mencionan sin embargo sus bufandas blancas y sus gafas de pasta, su voz profunda. Si Francisco Umbral hubiese sido mujer, otro gallo cantaría.

Pero Umbral no era mujer, ni yo lo conocía y a pesar de que me sigue cayendo mal, espero que descanse en paz.

Sunday, April 15, 2007

¡Bendito sea el calentamiento global!

Que no me oigan Al Gore y los suyos, pero si esta primavera gloriosa en el hemisferio norte es producto del calentamiento global...es difícil no desear que el Artico se deshaga de una vez por todas.

A pesar de no haber visto el famoso documental que ha despertado la conciencia de gran parte del mundo, no soy una inconsciente y sé que lo del cambio climático es serio y que mientras yo disfruto de esta cálida primavera -20 grados en Londres y Oslo, 27 en Bruselas, casi 30 en Colonia- se ha desbordado algún rio, hay poblaciones inundadas y cosechas que se han ido algarete.

Pero por una vez no quiero sentirme parte de la aldea global y sólo quiero disfrutar del solecito nórdico, sentada en la terraza, viendo una puesta de sol a las ocho y pico de la tarde, sin chaqueta...descalza.

Mañana retiraré lo dicho en aras de lo políticamente correcto y de una genuina preocupación por el futuro de mis nietos. Lo prometo.

Ecologismo en el supermercado

Ayer compré y nos comimos un pollo que en vida fué feliz. Y lo digo con convencimiento, porque el pollo me costó lo suyo, pero yo que no tengo "la cuchara" y tengo que seguir las recetas al pié de la letra, hice caso y me aseguré de que el pollo que iba a terminar en mi horno, se lo hubiese pasado bomba en vida.

Según la receta, muy inglesa ella, los pollos que viven al aire libre, picotean por el suelo y corren a sus anchas por la granja, son felices y producen la carne más sabrosa. Nada dice la receta sobre las espectativas que tendrá ese pollo sobre su destino, si es que las tiene, pues el saber que iba a terminar decapitado de mala manera, desplumado, vaciado, embalado y luego incinerado en mi horno, son para estresar a cualquiera.

Pero bueno, yo compré un pollo feliz y me lo comí sin remordimiento. Y la verdad es que nunca había sentido remordimiento por comerme un pollo desgraciado. Es más, a veces hasta me he sentido redentora de pollos: esos pobres pollos que viven una vida breve encerrados en enormes hangares, sin salir a ningúna parte, rodeados de una algarabía ensordecedora...para esos pollos la muerte es una liberación. Esos pollos no se suicidan por falta de espacio, porque seguro que ganas no les faltan.

Esta nueva corriente de eco-consumo dice que yo debo de sentirme más a gusto conmigo misma, cuando me coma un pollo que fué feliz, que disfrutó de los placeres mundanos de la granja, que vió atardeceres y que tuvo oportunidad de corretear bajo el sol. Y a mí eso me parece cruel. Yo prefiero lo de la redención y comerme al pollo liberado de su brutal existencia. Encima, ese pollo triste es más barato...y tristemente sabe casi igual que el pollo feliz, pues el sabor del pollo está determinado por el pienso que come y no por su calidad de vida ¿A quiénes pretenden engañar? Como diría mi portero favorito: "Un poquito de por favor".

Thursday, November 16, 2006

Falsa alarma

Iba a escribir sobre la nieve, porque el lúnes pasado parecía que había llegado ya la primera nieve del invierno, pero fué sólo una falsa alarma o mas bien un aperitivo de lo que se avecina.

La nieve es muy discreta, al contrario de la lluvia que a pesar de que en estas latitudes rara vez se anuncia con truenos y relámpagos, se deja oir cuando cae. La nieve no. En estas casas de doble cristal, como no estés frente a una ventana, ni te enteras que está nevando. Empiezas a notar mas silencio del normal, como si de pronto no hubiese tráfico en las calles y es que los coches sobre la nieve van como de puntillas. Luego se asoma una y ve toda la calle alfombrada.

Esta primera nieve fué efímera. Una noche nada mas, pocos centímetros. Al dia siguiente ya no había alfombra y estaba todo helado, era como andar sobre jabón, porque el hielo no es que sea discreto, ese es clandestino y traicionero.

Un mal paso y ¡zas!

Thursday, November 09, 2006

La comunicación total

Dentro de poco más de una semana tendré visita de la familia. Mi hermana y mi cuñado vienen a Noruega.

Los que han vivido toda la vida en un mismo lugar no tienen idea de lo importante que es para los que vivimos fuera que alguien de "allá" vea como vivimos "aquí".

Esa hermana que ahora vendrá de visita lo sabe bien, pues ella también ha vivido la mayor parte de su vida alejada de la familia. De ella recibimos durante mucho tiempo unas fotos que a mí me parecían incomprensibles: primeros planos de una estantería, los muebles del comedor, el sofá de la sala como gran protagonista. Ella, sus hijas o su marido se escurrían como por accidente en las fotos de los muebles. Mi madre veía las fotos largamente, al detalle, con una expresión indescifrable. Supongo que ella siempre entendió el afán de mi hermana por mostrar su cotidianidad, por abrirnos una ventanita a sus dias enseñándonos los objetos que la rodeaban cuando se levantaba por la mañana, se tomaba un café o miraba la tele.

Me pregunto si será algo de estos tiempos eso de que es tan importante el contexto. No basta sólo con contar lo que haces, a quién ves y lo que sientes, hay que situar la acción en algún lugar y a veces las descripciones necesarias para situar al otro nos matan las ganas de seguir contando. La relación da un giro cuando tu interlocutor no sólo te oye o te lee sino que te vé, aunque sea a distancia. Cuando los otros saben a qué huele tu entorno, qué terreno pisas al salir de casa, cómo son los atardeceres desde la ventana de tu habitación la cosa cambia. La relación se hace más cercana.

Ahora tenemos otros medios. Con la cámara web podemos enseñar la casa, la vista que tenemos desde el balcón, incluso la hora del baño con todo el trasiego de niños y ropa y toallas volando detrás de la silla del ordenador, las voces, los ruidos, todo. Pero el deseo es el mismo. Transmitirle al otro las vivencias de nuestro mundo, comunicándonos totalmente.

Menos mal que me ha tocado este siglo y tengo a mi alcance todos estos artilugios. Sólo de pensar en las cartas que escribían los emigrantes del siglo pasado me entra una pereza enorme.

Adelante otra vez

¡Se acabó la espera! Recibí mi re-certificación como consultora de lactancia por cinco años más, aprobé el exámen de noruego, ganaron los sandinistas en Nicaragua -que a pesar de todo me alegra-. En los Estados Unidos ganaron los demócratas y ya empiezan a rodar las cabezas republicanas. Tengo permiso de residencia y trabajo.

No pinta mal el invierno, para nada.

Wednesday, November 01, 2006

En compás de espera

Tenía buenos propósitos. Sentarme a escribir todos los dias, aunque fuese un poquito y me he quedado en blanco, porque mi mente está a la espera. Espero que caiga la primera nieve que se han pasado anunciando desde el sábado pasado y nada. Espero, y esto lo hago con temor, el resultado de las elecciones en Nicaragua. Estoy esperando que me renueven el permiso de trabajo en Noruega; espero respuesta a unas solicitudes de trabajo que mandé hace semanas; espero los resultados del exámen que hice el 7 de octubre. Espero, espero y me desespero esperando. Lo pero es que me inmoviliza la espera. ¡Algo habrá que hacer!

Thursday, October 26, 2006

La vuelta atrás

A escasos 10 dias de una de las elecciones más reñidas e inciertas de la historia del país, el Congreso de los Diputados de Nicaragua se dispone a derrogar la ley que permite el aborto terapéutico. La Iglesia católica ha aprovechado la oportunidad para hacer valer el enorme poder que ejerce en un país mayoritariamente católico y devoto.

A rio revuelto, ganancia de pescadores. ¿Pero cuál es la ganancia y para quién? Nicaragua es uno de los paises de América Latina con mayor cantidad de embarazos de adolecentes, la mayoría de los cuáles son producto de violaciones, o lo que es peor, de incesto. Pero como ya escribió brillantemente una amiga "en Nicaragua mientras sos feto sos VIP, al nacer te volvés preocupación de UNICEF". Entre una niña pobre de 12 años, violada y embarazada por su propio padre, y el bebé que espera, hay que escoger a este último a sabiendas de que su desarrollo gestacional será precario, que nacerá con bajo peso, sufrirá seguramente algun grado de desnutrición y tendrá pocas posibilidades de llegar al año. Lo siento, pero ese feto me produce muy poca simpatía, por mucho que lo pongan como víctima aterrorizada en ese video trucado y macabro que utilizan como bandera los movimientos "pro-vida-de-fetos".

Lo que defiendo yo apasionadamente es la vida de esa niña de 12 años. Llegar a esa edad desde su condición de pobre en Nicaragua es un heroísmo. Esa niña es una luchadora, una sobreviviente de enfermedades, de abusos varios -porque la niñéz de los pobres no es nada idílica-. Esa vida que tiene nombre, memoria, alguien que la quiere, me importa más que la de ese feto que no es mas que un humano en potencia y además no es deseado. Para mi la opción no es difícil. Entre la niña embarazada o su hijo, yo escojo a la niña, sin asco. Como también escojo a la mujer de 30 y tantos años embarazada por novena vez, con cuatro hijos nacidos vivos a su cargo que decide que ya no puede más. No se trata de vivir sólamente, se trata de tener una vida.

Pero lo más importante es que ni yo ni nadie escoja por ellas. El principio que está detrás de la ley del aborto terapéutico, es precisamente la posibilidad de que las nicaragüenses embarazadas, ante un embarazo que represente un riesgo para su integridad física o mental, tengan la posibilidad de escoger. Eso es un derecho humano, lo demás es demagogia.

Triste es también ver a los otrora defensores de la libertad, de la igualdad, a los guerrilleros que un dia le dieron una esperanza a todo el país, postrados ante el posibilidad de ganar unos votos más, traicionando lo que parecían sus firmes convicciones. Los muchachos, antíguos militantes de la Juventud Sandinista, sindicalistas combativos, los "compas", ahora panzones y calvos, besándole el anillo a Obando o al otro panzón de turno, haciendo causa común con los poderosos del pais. Pobres ilusos! No se dan cuenta esos ex-compas, que para los que tienen el poder económico en Nicaragua, ellos siguen siendo los "mengalos útiles".

Lo que está pasando me repugna, pero no me extraña. El respeto a la mujer de los sandinista -y distingo los de las- fué siempre una mera fachada, una estrategia para conseguir alianzas o mantener quietecitas y contenidas a las "compañeras" del partido. A las pruebas me remito: Daniel Ortega abusando de su hijastra a vista y paciencia de sus escoltas y amigos, las otras muchas compañeras echadas de lado en cuanto salían embarazadas o se enamoraban del hombre equivocado, las que sufrieron palizas a mano de los comandantes -y de todos los rangos- en un silencio humillante para no amenazar la Revolución. Caro vamos a pagar ese silencio ahora.

Siento verguenza, tristeza e impotencia de ver cómo Nicaragua va para atrás, hacia la infame Edad de la Percha.

Tuesday, October 24, 2006

Enfermedad terminal

Dorita está enferma. La pobre está muy mal.

Es mi amiga de muchos años. Nos conocimos en el invierno del 2002 en Madrid y desde entonces somos inseparables, salvo en la vacaciones, que pasamos generalmente cada una por su lado y durante las cuáles seguramente la echo yo mas de menos a ella que ella a mí.

Ha sido mi punto de apoyo, el ancla necesaria en mis mudanzas. Me acompaño el primer año de mi entusiasmo por Bélgica y también durante el segundo, en que perdía mañanas enteras preguntándome "¿Qué carajo hago yo aquí?". Se vino con nosotros a Noruega, pasó el primer invierno, el primer verano, pero yo la venía notando rara desde después de Navidad.

Mis hijos la quiere y entre mas la conocen mejor les cae, pero Matías la agota. Nunca me ha dicho nada, pero creo que esas tardes interminables jugando a los Sims o al FIFA 2006, han empeorado los síntomas de su enfermedad. Es incapáz de hacerle un desaire al niño, pero creo que si pudiese, saldría corriendo cada vez que llueve, porque sabe que esos son los dias en los que él generalmente le pide jugar.


A principios de año la empecé a notar cansada, el andar mas lento. Le costaba acordarse de cosas. Se eternizaba en las tareas mas sencillas. No le dije nada, pero le recomendé a los niños que la mimaran un poco, que no la hicieran jugar tanto. Hace poco le compré un aparato de esos para oir mejor y parece que la cosas mejoraron un poquito. Pero poco. Yo siempre había admirado su capacidad para hacer miles de cosas a la vez y esa agilidad la ha perdido. Se acuerda de las cosas, después de hurgarse el cerebro mucho tiempo, pero mientras está concentrada en recordar, no le hables de otra cosa. No puede con ello. Me da pena.


Ayer nos dieron el diagnóstico definitivo. Tiene Alzheimer, avanzado. Todos sabemos que para eso no hay cura. Yo me niego a darme por vencida sin mas. Rastreo internet en busca de algún tratamiento que le pueda servir. Mi marido, siempre tan práctico me aconseja desistir. Pero claro, su relación con Dorita es diferente. Nunca la ha querido mucho, le echa la culpa de todo lo que le sale mal y siempre la ha visto de octava categoría. En el fondo le tiene celos, por las muchas horas que pasamos juntas. Sabe que Dorita sabe de mí cosas que él no sabe. Que además ella es insobornable, celosísima de mi intimidad y que nunca le revelará mis secretos.

Las amigas de mi marido suelen ser esas superejecutivas divinas de la muerte, eficientísimas y delgadísimas. Supongo que él quisiera que me buscara amistades como las suyas. Puede que sea tiempo de considerar relacionarme con mujeres mas jóvenes, mas despreocupadas, que me contagien un poco de entusiasmo por el cambio. Pero por ahora la certeza de que voy a perder a mi amiga del alma, me pesa y me entristece.

No voy a dejar piedra sin remover en busca de ese tratamiento. Se lo debo a mi amiga. Me lo debo a mí misma, porque ¿qué clase de ser humano es ese que abandona a los amigos al primer signo de decrepitud?

Dorita es mi computadora. Se ha quedado sin memoria RAM y el tipo de memoria que ella utiliza no se fabrica más.

Mi hijo duerme "armado"

Todos los dias cuando arreglo su cama, tengo que quitar el palo y ponerlo en su lugar. Matías duerme con el palo que se usa para abrir el trastero de la buhardilla en una esquina de su cama.

"Para defendernos de los terroristas" me dice. Yo me río, aunque la verdad sea dicha, en este lugar tan seguro, pacífico y tranquilo al que nos hemos venido a vivir, el terrorismo que no distingue culpables de inocentes, es lo único que representa una amenaza real. Aquí hay poquísimos robos de casas y menos aun con violencia.

Mi habitación está junto a la suya. Le he hecho saber que su padre y yo dormimos tranquilos.

Mediums

Estoy oyendo mi música. Esa que lleva meses tranquilita y escondidita en la gaveta de los discos. Recupero a Paul Simon, sus letras absurdas -"Diamonds on the sole of her shoes"- y sus frases magistrales: "And he walks the lenght of his days under African skies".

Y me topo con Eric Clapton en versión acústica. La guitarra impresionante cómo siempre. Y las letras desgarradas, tan ciertas: "Nobody loves you when you´re down and out". Y luego la canción que escribió con motivo de la muerte de su hijo. El muchachito de cinco años se cayó por la ventana de un rascacielos neoyorquino. Ante semejante tragedia yo me hubiese tirado en una cama por años y me hubiera ido consumiento de dolor, ahogada en inumerables: "si hubiera hecho eso, si hubiera hecho aquello".

Pero él se sento frente a un piano, cogió una guitarra y se imaginó recuperando el tiempo perdido con su hijo en el cielo. Suena cursi, pero le salió una canción perfecta "Tears in heaven". Dulce sin ser melosa porque tiene su dósis de acidéz -cause I know, I don´t belong here in heaven- El dolor a cucharadas, revuelto con el acorde preciso. Cada nota en su lugar.

Seguramente no se propuso escribir esa canción, como otras muchas a lo largo de su vida. Simplemente le salió. Ante el dolor a todos nos salen lágrimas, lamentos y alaridos. A algunos pocos escogidos les salen también las palabras y la música justa. Luego se lo trabajan un poco y no s cantan a todos la vida.

Me los imagino como mediums, poseídos con los sentimientos de todos, privilegiadamente capaces de ponerles nombre, de describirlos con palabras y notas musicales.